En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, se llevó a cabo este martes un acto de reconocimiento encabezado por la rectora y vicerrector de la UNLaR, Natalia Álbarez Gómez y Luis Oviedo, respectivamente, en la Sala del Consejo Departamental del Departamento de Ciencias y Tecnologías Aplicadas a la Producción, al Ambiente y al Urbanismo.
El acto tuvo como protagonistas a las investigadoras y científicas de la Universidad Nacional de La Rioja que en la oportunidad recordaron sus inicios en el mundo de la investigación, los obstáculos que atravesaron, el aprendizaje que obtuvieron y los desafíos para quienes inician su camino en el mundo de la ciencia.
En primer, lugar la subsecretaria de Ciencia y Tecnología de la UNLaR, Sandra Blanes, dijo que se eligió realizar el homenaje en un lugar que representa a la ciencia dura que es donde a las mujeres se les presenta mayores obstáculos al momento de investigar ya que son profesiones identificadas con los hombres.
Cabe recordar que el día se estableció en el 2015, mediante la Resolución 70/212 de la Asamblea General de la ONU, con el objetivo de promover el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia de las mujeres y niñas en pos de la igualdad y la lucha contra la brecha de género.
Posteriormente, brindó su reconocimiento a las investigadoras el decano de Aplicadas Luis Cabrera Villafañe, como también el vicerrector. Seguidamente brindaron sus testimonios como investigadoras las arquitectas María Lidia Martínez, María Laura Alonso, la ingeniera agrónoma Marcela Huergo y la bióloga Alejandra Solohaga.
A su turno, la rectora al dirigirse a sus pares investigadoras, resaltó la vinculación, el trabajo en equipo, la integración como las claves en la investigación. “Cuando ingresé a esta sala el 98 por ciento eran caras conocidas y eso indica que nos estamos vinculando permanentemente más allá de que estudiemos temas diferentes”, señaló.
Asimismo, precisó que “el camino es juntarnos para potenciar la investigación” y agregó que “cuando nosotras nos podemos potenciar como mujeres y nos podemos ayudar y miramos a la otra y vemos que podemos colaborar en que ese otro/a se potencie y potenciándose se potencia su producción y eso aporta”.
En tanto, hizo alusión a como desde niña en los distintos niveles educativos participó en proyectos de investigación, en la primaria con temas relacionados a La Rioja, en la secundaria en ferias de ciencias, en la universidad destacó su vínculo con la docente María Susana Boneto, que potenció sus posibilidades. También esas experiencias en la investigación se replicaron en el Doctorado y Postdoctorado. “Investigar se aprende investigando, también en equipo, ya que así se hace más rápido, que haciéndolo solo, (…) y si tenemos al lado alguien que te impulsa, te da la mano, no es egoísta, vamos a tener más niñas y la posibilidad de hacer crecer nuestra ciencia y de producir conocimientos”, sostuvo.
También subrayó que ser investigadora implica tareas que muchas veces no están visibilizadas tal como el rol docente, formar recursos humanos, investigar, hacer extensión. “Pensarnos mujeres dentro de la ciencia significa evaluar lo positivo, lo negativo, los obstáculos y potencialidades y también ser realistas entre nosotras poder potenciarnos de una manera sincera siendo consiente”, expresó. Y sostuvo que “la ciencia tiene que ser inclusiva y dar oportunidades” y agregó que “es verdad que hay machismo y no solo de varones”.
Además la rectora planteó un desafío para el próximo año en esta fecha de generar un acontecimiento, con una duración de varios días, que signifique un espacio de reflexión y evaluación, en un marco institucional.
Finalizó agradeciendo y señalando que “tienen una rectora que es investigadora, que entiende los obstáculos y potencialidades, trabajemos juntas para que la ciencia en la UNLaR sea de prestigio y no haya mujer que quiere investigar y que no investigue porque alguien obstaculiza, que todas puedan potenciarse”.
El motor de la investigación
Para Martínez, que investiga el uso del agua en las viviendas, “la ciencia es un don y la investigación nace de la ciencia, como consecuencia, la investigación debe nacer del corazón y no pensarse desde lo material. “Siempre trabajo para buscar el bien”, expresó y precisó que “nos mueve el corazón en la búsqueda de una respuesta”.
Como mujer, la arquitecta reconoció que “la experiencia no fue fácil” y agregó que “nos cuesta más, varias veces me miraron de forma despectiva”. Consideró que en el ámbito de la investigación son importantes las publicaciones y el fomento de las becas.
Por su parte, Alonso que investiga sobre ahorro energético en la edificación, recordó que empezó a investigar por su carrera docente y que esos inicios fueron con obstáculos, primero con un grupo en el que no se pudo cumplir, y luego fue un director que era físico, quien la ayudó y le dio las herramientas para poder comenzar y concretar los objetivos. En la actualidad piensa en el próximo proyecto que es investigar un software de Nación donde el objetivo es innovar y mejorar la calidad de vida.
En tanto, Huergo, cuyos inicios fueron en la UBA (Universidad de Buenos Aires), recordó que ahí dio sus primeros pasos como ayudante alumna y luego de graduarse continuó investigando en cultivos intensivos. “Transmito a mis alumnas que no se autolimiten por ser mujer”, señaló y tomando la experiencia de su par dijo que “lo despectivo ha sido por parte de colegas, nunca de productores”.
Para Huergo “la investigación surge de la curiosidad de querer saber (…) de esa necesidad que te plantea el trabajo diario (…) para la mejora del bien común en este caso de la producción agropecuaria”.
También durante la actividad se proyectó un video en el que se contó la experiencia de becarias en la carrera de ingeniería en Alimentos.
El testimonio de las investigadoras concluyó con el de Solohaga, quien es bióloga, trabaja en bacterias que producen y destacó que eligió su lugar de origen La Rioja, para desempeñar su profesión. Consideró que a través de la enseñanza en ciencia es por donde se puede hacer el llamado a las vocaciones científicas de las niñas. “Es a través de la educación y también desde la universidad consolidar esos lugares la ciencia como profesión”, concluyó.