Columna de Desarrollo Personal

Hoy el Lic Adrian Saez continúa contándonos sobre la Comunicación No Verbal

¿Qué importancia tiene ser conscientes de la comunicación no verbal en nuestras conversaciones?

¿Cómo fortalecemos nuestro lenguaje corporal para mejorar nuestra comunicación?

La comunicación no verbal es la transmisión de mensajes o señales a través de una estancia no verbal, como el contacto visual, las expresiones faciales, los gestos, la postura y el lenguaje corporal.

Se considera que en una comunicación cara a cara, el comportamiento no verbal representa un importante porcentaje de la información que transmitimos, frente al resto que se corresponde con la comunicación verbal: de ahí la importancia de tener en cuenta todo lo que trasmitimos corporalmente.

Dentro de la Comunicación No Verbal podemos distinguir tres tipos, donde cada uno engloba distintos factores:

PARALINGÜISTA: los elementos de los que se compone están asociados al lenguaje verbal, como los silencias, el tono de la voz, el volumen o el ritmo con el que nos comunicamos, es decir, la fluidez verbal. Otros ejemplos: el bostezo; el llanto; la risa; la entonación, el acento y el énfasis en el discurso; el ritmo pausado, acelerado o tropezado de hablar; distorsiones o imperfecciones del habla entre otros.

KINESIA: en este caso se analizan expresiones corporales, es decir, que no está asociado al lenguaje verbal. Estos factores a analizar son: de carácter postural, donde se encuentran los gestos y las posturas; en segundo lugar, la mirada, o también conocido como “conducta ocular”; y por último dentro de ese apartado, está el contacto corporal.

LA PROXÉMICA: se basa en el estudio del espacio que existe entre las personas al comunicarse. En ese caso hay factores que pueden variar como la intimidad entre las personas que se comunican, la personalidad de cada uno de los participantes, la edad, la cultura o la religión. Estas circunstancias deben ser tenidas en cuenta a la hora de analizar estos factores y llegar a una conclusión.

Para ello podemos incorporar ciertos hábitos que nos ayuden a mantener una mejor relación con nuestro entorno laboral y personal. Estos hábitos pueden ser:

· Utilizar la sonrisa a la hora de comunicarnos.
· Controlar la tensión postural.
· Tener en cuenta la distancia interpersonal.
· Acompañar nuestras palabras con gestos para ayudar a la mejor comprensión del mensaje.

 

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