El gremio docente de escuelas privadas de La Rioja confirmó que se trabaja en un protocolo de seguridad tras episodios de violencia en el interior. Su titular, Fernanda Huser, cuestionó la soledad de los jóvenes frente a las pantallas y pidió asistencia urgente de profesionales de salud mental.
La educación secundaria atraviesa un momento de tensión que excede lo pedagógicamente planificado. En una entrevista con Multimedio UNLaR, Fernanda Huser, titular de SADOP, se refirió a los preocupantes hechos que afectan a diversas instituciones educativas, particularmente en el interior de la provincia, donde se debieron activar protocolos de emergencia con la intervención del Ministerio de Salud, Educación y la policía.
Huser señaló que, si bien la provincia está diseñando un protocolo general, la situación es un síntoma de un malestar más profundo. Para la dirigente, la violencia que ingresa a las aulas no se origina en la escuela, sino que es un espejo de lo que los adolescentes consumen en entornos digitales sin supervisión.
«Es un reflejo de lo que los adolescentes consumen en las redes, de algunas situaciones que seguramente se viralizan sin reflexión y de la soledad de nuestros alumnos frente a las pantallas«, explicó Huser.
La titular de SADOP subrayó que el tiempo excesivo frente a los dispositivos está generando una desconexión que pone «en jaque» la tarea docente. Según su visión, los educadores hoy deben enfrentar demandas para las que no fueron formados, requiriendo el apoyo de especialistas en salud mental, sociología y psicología.
Uno de los puntos más críticos mencionados fue la erosión de la relación docente-alumno debido a las nuevas medidas de control. Huser manifestó su preocupación por «cómo reflotar el vínculo de confianza con un alumno al que hoy le estamos revisando la mochila por una cuestión de seguridad».
A pesar de los conflictos, la dirigente se mostró contraria a prohibir los celulares en las aulas, argumentando que las tecnologías «llegaron para quedarse». No obstante, reconoció que existe un desfasaje: el alumno consume la tecnología sin formación previa, mientras los docentes intentan integrar herramientas digitales en un clima de alta incertidumbre pedagógica.
Para el sindicato, no se puede analizar la violencia escolar de forma aislada. Huser vinculó el comportamiento de los jóvenes con el clima económico crítico, la crisis de las familias y la violencia que emana desde las esferas políticas y mediáticas.
«La violencia se vive socialmente, la reproducen nuestros dirigentes políticos, se reproduce en nuestras cámaras de diputados y senadores… los chicos vienen de familias en crisis donde la plata no alcanza y el humor social no es el mejor«, sentenció.
Finalmente, desde SADOP hicieron un llamado a la acción conjunta entre la familia, la comunidad educativa y el Estado, insistiendo en que el abordaje debe ser integral y contar con recursos específicos en salud pública para contener a una juventud que está enviando señales de alerta.


